Frustración en psicología

¿Qué es la frustración?

La conducta motivada está dirigida a conseguir metas. Un atleta o un virtuoso del violín practican muchas horas entrenando y ensayando, uno intenta batir algún récord y el otro dominar a la perfección su instrumento musical. Sin embargo, no siempre alcanzamos los objetivos que perseguimos y cuando no podemos satisfacer alguna necesidad o motivo experimentamos un desengaño o frustración.

La frustración es una experiencia emocional desagradable, inducida por la retirada de recompensas, y produce tristeza, decepción y rabia. También supone una desorganización de la conducta: uno no sabe a qué atenerse o reacciona de forma incontrolada.

La frustración está originada por varias causas:

  • Insuficiencias físicas o psicológicas: una persona quiere jugar al baloncesto y no tiene la estatura suficiente para poder competir; Juan quiere salir con Beatriz y nunca le dice nada.
  • Obstáculos físicos: <<ya han cerrado el hipermercado>>; o sociales: <<prohibida la entrada a esta discoteca>>.
  • Demora en el reforzamiento: vas a entregar la solicitud de la beca y te dicen <<vuelva usted mañana>>.
  • Extinción del reforzamiento: Ana está bailando en la discoteca con Alberto, y le abandona en cuanto aparece Javier.
  • Conflictos: Existen varios motivos incompatibles que interfieren en la conducta del sujeto, que expresa no saber qué hacer.

Los conflíctos según Kurt Lewin

El conflicto es una fuente de tensión y ansiedad y aparece cuando algo interfiere en el intento de alcanzar una meta. El conflicto puede surgir cuando tenemos que elegir entre varios objetivos, por un obstáculo que nos impide realizar la actividad deseada o que ésta tenga efectos positivos y negativos a la vez. Cualquiera que sea el origen, el conflicto es desagradable y genera tensión.

Toda persona tiene su ambiente psicológico, un mundo en el que piensa, siente y actúa. La conducta de un individuo surge para satisfacer necesidades y aquellos objetos, actividades o personas que satisfacen alguna necesidad tienen valencia positiva, pero si una persona teme o evita algo, diremos que <<ese algo>> tiene una valencia negativa.

La conducta es el resultado del conjunto de necesidades (fisiológicas y psicológicas) que producen un estado de tensión o estado motivacional en el sujeto.

Kurt Lewin distingue varios tipos de conflictos:

  • Conflicto de atracción-atracción. A veces, nos sentimos atraídos por dos objetivos o actividades deseables, que se excluyen mutuamente, como decidir entre dos películas para ver un día de la semana.
  • Conflicto de evitación-evitación. Con frecuencia, vivimos situaciones donde tenemos que elegir entre dos alternativas indeseables y nos encontramos <<entre la espada y la pared>>. Por ejemplo, tu padre te amenaza <<o arreglas tu habitación o te vas a fregar los platos>>.
  • Conflicto de atracción-evitación. Se presenta cuando un mismo objetivo tiene simultáneamente elementos positivos y negativos. Por ejemplo, durante una visita al dentista, quieres que resuelva tu caries, pero tienes miedo de que te haga daño.
  • Doble conflicto de atracción-evitación. Se produce cuando el sujeto se encuentra ante dos objetivos con valencia positiva y negativa. Por ejemplo, voy de vacaciones a París y gasto mucho dinero, o ahorro dinero para comprar un piso, aunque no disfrute en verano.

Mecanismos de defensa

No siempre reaccionamos enfrentándonos a la fuente o causa de las frustraciones, a veces utilizamos estrategias inconscientes destinadas no a resolver el problema, sino a evitar el displacer o protegernos contra la ansiedad y frustración.

Los mecanismos de defensa del yo han sido estudiados por el psicoanálisis y necesitamos saber cómo los utilizamos en la vida cotidiana:

  1. Aislamiento afectivo: se huye del conflicto separando las ideas de los afectos. Ejemplo: un estudiante de biología sacrifica a un animal sin preocuparse por su derecho a la vida o su estado emocional.
  2. Compensación: es ocultar el fracaso en una actividad buscando el triunfo en otra. Ejemplo: una persona poco atractiva físicamente que desarrolla habilidades musicales extraordinarias.
  3. Desplazamiento: consiste en descargar sentimientos hostiles sobre personas u objetos que no suscitaron las emociones. Ejemplo: Un padre que pega a su hijo porque ha reñido con su mujer.
  4. Fantasía: supone realizar con la imaginación aquello que no podemos conseguir en la realidad. Ejemplo: un tímido puede imaginarse a sí mismo plantando cara a sus amigos.
  5. Identificación: implica incorporar, como propias, ciertas características ajenas. Es una necesidad evolutiva de los niños que se apropian de cualidades de las personas que admiran. La identificación es positiva si proporciona ideales o finalidades y negativa si es exagerada, si alguien se cree Napoleón.
  6. Formación reactiva: consiste en adoptar o expresar sentimientos contrarios a los verdaderos. Alguien puede decir <<no me volveré a enamorar jamás>> y presentarse ante los demás con una <<coraza>>, para proteger su vulnerabilidad y evitar nuevos daños.
  7. Negación: se trata de ignorar las realidades desagradables y así no enfrentarse a ellas. Por ejemplo, preocuparse demasiado por el trabajo para olvidar los problemas personales. Ya lo advierte el refranero: <<no hay peor ciego que el que no quiere ver>>.
  8. Proyección: consiste en atribuir nuestros defectos, faltas, pensamientos o deseos inaceptables a otros. Pensamos que nuestra pareja nos puede ser infiel, porque nosotros lo hemos sido o deseamos serlo. El refrán que dice <<piensa el ladrón que todos son de su condición>> expresa este mecanismo.
  9. Racionalización: con este mecanismo se pretende justificar las ideas o conductas propias ante el temor de que no sean aceptadas por los demás. Es el caso de un estudiante que recibe un suspenso y dice a sus padres que <<el profesor me tiene manía>>.
  10. Regresión: se pretende volver a una fase anterior del desarrollo ante situaciones de estrés o ansiedad. A veces, un niño al nacer su hermano se comporta como si fuese más pequeño para recibir más afecto de sus padres.
  11. Represión: consiste en impedir que pensamientos y sentimientos dolorosos o peligrosos, que generan ansiedad, entren en la conciencia, como tener el deseo de herir a otra persona.
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