Narcisismo patológico

Narcisismo patológico

Uno de los síntomas más importantes del narcisismo patológico (el Trastorno de Personalidad Narcisista) es la grandiosidad. Las fantasías grandiosas (delirios megalómanos de grandeza) impregnan cada aspecto de la personalidad del narcisista. Son la razón por la que el narcisista se siente con derecho a un tratamiento especial que es típicamente desproporcionado con sus logros reales. La brecha de la grandiosidad es el abismo entre la imagen que el narcisista tiene de sí mismo (como la cosifica su falso yo) y la realidad.

 

Cuando el suministro narcisista es deficiente, el narcisista se des-compensa y actúa de varias maneras. Los narcisistas a menudo experimentan microepisodios psicóticos durante la terapia y cuando sufren lesiones narcisistas en una crisis de vida. ¿Pero puede el narcisista “pasarse de la raya”?

 

¿Los narcisistas alguna vez se vuelven psicóticos?

 

Primero algo de terminología:

 

La definición más estrecha de psicosis, según el DSM-IV-TR, está “restringida a los delirios o alucinaciones prominentes, con las alucinaciones ocurriendo en la ausencia de comprensión de su naturaleza patológica”.

 

¿Qué son los delirios y las alucinaciones dentro del narcisismo patológico?

 

Un delirio es “una falsa creencia basada en una inferencia incorrecta sobre la realidad externa que se sostiene firmemente a pesar de lo que casi todos los demás creen y a pesar de lo que constituye una prueba o evidencia incontrovertible y obvia de lo contrario”.

 

Una alucinación es “una percepción sensorial que tiene el sentido de realidad convincente de una percepción verdadera pero que se produce sin estimulación externa del órgano sensorial pertinente”.

 

Es cierto que el narcisista se aferra a la realidad de manera tenue (los narcisistas a veces no pasan la prueba de la realidad). Hay que reconocer que los narcisistas a menudo parecen creer en sus propias confabulaciones. Desconocen la naturaleza patológica y el origen de sus autoengaños y, por lo tanto, son técnicamente ilusorios (aunque raramente sufren alucinaciones, habla desorganizada o comportamiento desorganizado o catatónico). En el sentido más estricto de la palabra, los narcisistas parecen ser psicóticos.

 

Pero, en realidad, no lo son. Hay una diferencia cualitativa entre el autoengaño benigno (aunque bien arraigado) o incluso la estafa maligna ñ y “perderlo”.

 

¿El narcisismo patológico debe ser interpretado como psicosis?

 

El narcisismo patológico no debe ser interpretado como una forma de psicosis porque:

 

Los narcisistas suelen ser plenamente conscientes de la diferencia entre lo verdadero y lo falso, lo real y lo imaginario, lo inventado y lo existente, lo correcto y lo incorrecto. El narcisista elige conscientemente adoptar una versión de los hechos, una narración enriquecedora, una existencia de cuento de hadas, una vida contrafactual “qué pasaría si”. Está involucrado emocionalmente en su mito personal. El narcisista se siente mejor como ficción que como hecho, pero nunca pierde de vista el hecho de que todo es sólo ficción.

 

En todo momento, el narcisista tiene el control total de sus facultades, conoce sus elecciones y está orientado a sus objetivos. Su comportamiento es intencional y direccional. Es un manipulador y sus delirios están al servicio de sus estratagemas. De ahí su habilidad camaleónica para cambiar de apariencia, su conducta y sus convicciones.

 

Los delirios narcisistas rara vez persisten frente a la oposición generalizada y a las montones de pruebas que demuestran lo contrario. El narcisista usualmente trata de convertir su medio social a su punto de vista. Intenta condicionar a sus seres queridos para reforzar positivamente su falso yo delirante. Pero, si falla, modifica su perfil sobre la marcha. Él “juega de oído”. Su falso yo es extemporáneo, una obra de arte perpetua, reconstruida permanentemente en un proceso reiterativo diseñado alrededor de intrincados y complejos bucles de retroalimentación.

 

Aunque la personalidad narcisista es rígida, su contenido siempre está en flujo. Los narcisistas se reinventan para siempre, adaptan su consumo de Suministros Narcisistas al “mercado”, en sintonía con las necesidades de sus “proveedores”. Como los artistas que son, resuenan con su “público”, dándole lo que espera y quiere. Son instrumentos eficaces para la extracción y el consumo de las reacciones humanas.

 

Como resultado de este interminable proceso de afinación, los narcisistas no tienen lealtades, ni valores, ni doctrinas, ni creencias, ni afiliaciones, ni convicciones. Su única limitación es su adicción a la atención humana, positiva o negativa.

 

Los psicóticos, en comparación, se fijan en una cierta visión del mundo y de su lugar en él. Ignoran toda la información que podría cuestionar sus ilusiones. Gradualmente, se retiran a los recesos internos de su atormentada mente y se vuelven disfuncionales.

 

Los narcisistas no pueden permitirse el lujo de cerrar el mundo porque dependen mucho de él para la regulación de su lábil sentido de autoestima. Debido a esta dependencia, son hipersensibles e hipervigilantes, alerta a cada nuevo dato. Están continuamente ocupados reorganizando sus auto-engaños para incorporar nueva información de una manera ego-sintónica.

 

Por eso el Trastorno Narcisista de la Personalidad no es motivo suficiente para afirmar una “capacidad disminuida” (locura)

 

Clínica Kahlo – Psicólogos en Guadalajara

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