Diagnosticando Trastornos de Personalidad

Diagnosticando Trastornos de Personalidad

Los rasgos de personalidad son patrones duraderos y generalmente rígidos de comportamiento, pensamiento (cognición) y emulación que se expresan en una variedad de circunstancias y situaciones y a lo largo de la vida (típicamente desde la adolescencia temprana en adelante). Algunos rasgos de personalidad son perjudiciales tanto para uno mismo como para los demás. Estos son los rasgos disfuncionales. A menudo causan incomodidad y la persona que los lleva es infeliz y autocrítica. Esto se llama egocentrismo. En otras ocasiones, incluso los rasgos de personalidad más perniciosos son felizmente aprobados e incluso alardeados por el paciente. Esto se llama “egosintonía”.

El Manual de Diagnóstico y Estadística (DSM) describe 12 “prototipos” ideales de trastornos de la personalidad. Proporciona una lista de siete a nueve rasgos de personalidad por cada trastorno. Estos se llaman “criterios de diagnóstico”. Siempre que se cumplan cinco de estos criterios, un especialista en salud mental cualificado puede diagnosticar con seguridad la existencia de un trastorno de la personalidad.

Pero se aplican importantes advertencias.

No hay dos personas iguales. Incluso los sujetos que sufren el mismo trastorno de personalidad pueden estar en mundos separados en cuanto a sus antecedentes, conducta real, mundo interior, carácter, interacciones sociales y temperamento.

Diagnosticar la existencia de un rasgo de personalidad (aplicando los criterios de diagnóstico) es un arte, no una ciencia. Evaluar la conducta de alguien, valorar el paisaje cognitivo y emocional del paciente y atribuirle motivación es una cuestión de juicio. No existe ningún instrumento científico calibrado que pueda proporcionarnos una lectura objetiva de si uno carece de empatía, es inescrupuloso, está sexualizando situaciones y personas, o está aferrado y necesitado.

Lamentablemente, el proceso también está inevitablemente contaminado por juicios de valor. Los profesionales de la salud mental son sólo humanos. Vienen de orígenes sociales, económicos y culturales específicos. Hacen todo lo posible para neutralizar sus prejuicios personales, pero sus esfuerzos a menudo fracasan. Muchos críticos afirman que ciertos desórdenes de la personalidad están “ligados a la cultura”. Reflejan nuestras sensibilidades y valores contemporáneos en lugar de entidades y construcciones psicológicas invariables.

Así, alguien con el Trastorno de Personalidad Antisocial se supone que debe faltar al respeto a las reglas sociales y considerarse a sí mismo como un agente libre. Carece de conciencia y a menudo es un criminal. Esto significa que los inconformes, los disidentes y los disidentes pueden ser patologizados y etiquetados como “antisociales”. De hecho, los regímenes autoritarios suelen encarcelar a sus oponentes en manicomios basándose en esos dudosos “diagnósticos”. Además, la delincuencia es una elección de carrera. Es cierto que es perjudicial y desagradable. Pero, ¿desde cuándo la elección de la vocación es un problema de salud mental?

Si crees en la telepatía y en los OVNIs y tienes rituales, manierismos y patrones de habla extraños, puedes ser diagnosticado con el Trastorno Esquizotípico de Personalidad. Si evitas a los demás y eres un solitario, puedes ser un esquizoide. Y la lista continúa.

Para evitar estas trampas, el DSM ideó un modelo multiaxial de evaluación de la personalidad.

Clínica Kahlo – Psicólogos en Guadalajara

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