Teoría de las emociones

Teorías sobre la conducta emocional

Tradicionalmente se considera que el desarrollo y la expresión de una emoción constan de varios componentes. En primer lugar, observamos un suceso importante (por ejemplo, ver nuestra casa en llamas). Esto produce una experiencia emocional consciente en el córtex cerebral (miedo), lo cual desencadena señales que parten hacia las estructuras periféricas, incluyendo el corazón, los vasos sanguíneos, las glándulas adrenales y las glándulas sudoríparas.

Según esta perspectiva, la casa ardiendo primero se reconoce como un peligro potencial y este hecho cognitivo inicia respuestas reflejas en nuestro cuerpo.

Teoría de W. James-K. Lange

A principios del siglo XX, el psicólogo norteamericano William James y el danés Karl Lange desafiaron este punto de vista y propusieron una hipótesis alternativa: que la experiencia consciente a la que llamamos emoción ocurre después de que el córtex reciba las señales de los cambios en nuestro estado fisiológico.

Estos investigadores describen el proceso emocional siguiendo esta secuencia: estímulo-percepción-cambios corporales-percepción de los cambios corporales (emoción). Así James escribió:

No lloramos porque estamos tristes, sino que estamos triste porque lloramos.

Según la teoría de James-Lange, las emociones proceden de ciertos cambios fisiológicos: un aumento o disminución de la presión sanguínea, frecuencia cardíaca y tensión muscular. La base de la emoción radica en la percepción de las sensaciones fisiológicas; si ves un incendio en tu casa, sientes miedo porque el córtex ha recibido señales de que tu corazón late deprisa, tus rodillas tiemblan y las palmas de tus manos transpiran.

Teoría de W. Canon-P. Bard

Para Walter Canon y Phillip Bard las emociones consisten en una activación fisiológica que prepara al organismo para la acción y cuyos mecanismos son exclusivamente fisiológicos. Mientras James-Lange se centraron en la importancia de las señales periféricas en la experiencia emocional, Canon y Bard exponen una teoría, según la cual las estructuras subcorticales (sistema límbico) intervienen decisivamente en las emociones. En contra de James-Lange, defendieron que la activación fisiológica y la expresión emocional son simultáneas y no se producen una detrás de la otra. Los individuos no siempre son capaces de percibir los cambios internos (del hígado o de los riñones) y, sin embargo, tienen experiencias emocionales.

Las emociones

Las expresiones faciales de seis emociones
  • Sorpresa: es de duración breve, prepara al sujeto para afrontar acontecimientos inesperados, como olvidarnos de una cita importante o recibir la llamada telefónica de un antiguo amigo.
  • Miedo: es activado por amenazas a nuestro bienestar físico o psicológico, por ejemplo, si ocurre una fuerte tormenta mientras disfrutamos de un día de montaña. Es normal sentir miedo ante ciertas circunstancias, pero los miedos irracionales son considerados fobias.
  • Rabia: es activada por la frustración que impide alguna de nuestras conductas dirigidas a una meta, como no poder pasar de curso. Otras causas posibles son ser manipulado o herido, engañado o traicionado
  • Asco: consiste en la huida o rechazo ante un animal (ver una cucaracha en casa) o un objeto deteriorado o pasado (una comida en mal estado).
  • Alegría: es una sensación de satisfacción y triunfo. Favorece las relaciones sociales. Es activada por varias causas:
    1. Alivio del dolor físico, resolución de algún problema.
    2. Acontecimientos positivos: conseguir una cita.
    3. Hechos que confirman la autoestima personal.
  • Angustia: Es una emoción negativa, activada cuando una persona tiene un fracaso (rechazo amoroso) o pierde a un ser querido.

Teoría cognitiva de S. Schachter

Actualmente se considera la conducta emocional como un producto de la interacción entre factores periféricos y centrales. Una importante contribución a este enfoque se debe al neurólogo Antonio Damasio, que ha realizado investigaciones con pacientes con una lesión de la amígdala o en el córtex prefrontal.

Esta postura es defendida también por el psicólogo Stanley Schachter, para quien el córtex construye la emoción (en gran parte, como hace con la visión), a veces, al margen de las ambiguas señales que recibe de la periferia. El córtex elabora una respuesta cognitiva de las etiquetas emocionales (enfado, miedo o alegría) que es congruente con las expectativas del individuo y el contexto social.

Para demostrar esta hipótesis realizó un experimento. A los sujetos les dijo que trataba de estudiar un complejo vitamínico, pero en realidad se les inyectaba adrenalina.

Dividió a los sujetos en dos grupos, a uno se le informaba de los síntomas físicos y al otro no:

  • Grupo no informado (GNI): les advirtió que la inyección no tenía efectos colaterales.
  • Grupo informado (GI): les explicó los efectos colaterales de la inyección: aumento de la tasa cardíaca y de la tensión arterial y enrojecimiento del rostro, durante 15 minutos.

Más tarde, introdujo a los sujetos en una sala de espera para que la inyección hiciera efecto y cuando un sujeto entraba en la sala se encontraba allí con una persona que manifestaba euforia o cólera. S. Schachter formó cuatro grupos.

Los resultados del experimento confirmaron algunas hipótesis. Los sujetos del GI atribuían su activación fisiológica a los efectos de la adrenalina, y no se alteraron por el comportamiento de su compañero de la sala. En cambio, los individuos del GNI interpretaron sus alteraciones fisiológicas en función del ambiente. Como no tenían una explicación de sus sensaciones, interpretaban sus alteraciones como excitación emocional (euforia o cólera, según el caso) y se unían al comportamiento de su compañero en la sala de espera.

El vídeo explica en qué consiste el experimento de Schachter y Singer sobre las emociones y la cognición, el cual establece una relación entre la excitación fisiológica y los estímulos emocionales (situación); dicha relación, según los autores, podrá conformar una emoción.

Clínica Kahlo – Psicólogos en Guadalajara

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